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Qué es el coaching

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¿Qué es un proceso de coaching?

Un proceso de coaching consiste en desarrollar una serie de reuniones presenciales o virtuales con un “entrenador” llamado “coach”, quien ayuda al cliente (el “coacheado”, llamado “coachee”) a transformar sus preocupaciones en objetivos, diseñando un plan de acción realista y eficiente para llegar en un plazo determinado a lograr lo que se proponga.

¿Quién hace el esfuerzo?

En el proceso de coaching tanto el coach como el coachee tienn que hacer un considerable esfuerzo, no sólo en el transcurso de las sesiones, sino en el intervalo que transcurre entre ellas, ya que al cliente le corresponde hacer un trabajo personal que será la llave para aprovechar todas sus oportunidades de mejora, y al coach personalizar el método, los materiales, y las técnicas más apropiadas para cada coachee.

¿Qué sucederá si inicias un proceso de coaching?

Tendrás a tu disposición una persona (tu “coach”) que será el espejo donde puedas mirarte. El espejo pasará inadvertido, pero te será de gran utilidad si de verdad quieres mirarte en él. Una vez hayas contemplado el estado presente, podrás girar el espejo hacia el futuro que deseas y diseñar con precisión los pasos que quieres dar para llegar hasta él.

¿De cuántas sesiones consta un proceso de coaching?

Un proceso de coaching puede constar de entre 1 y 10 sesiones presenciales o telefónicas de unos 90 minutos de duración, generalmente separadas por un lapso de tiempo de entre una y dos semanas. La duración depende del cliente y del objetivo que se proponga: existen procesos de “desatasco motivacional” u “ordenación de ideas” que duran una única sesión, y otros para hablar en público o afrontar una entrevista de trabajo que pueden hacerse intensivos en 3-5 sesiones, a gusto del cliente.

“Coaching”, ¿de dónde viene esa palabra?

La palabra “coach” significó “coche” o “carruaje” ya en húngaro desde el siglo XV (“kocsi”): pasando por la versión alemana “kotsche”, llegó a decirse “coach” en el inglés del XVI para describir un carruaje de gran tamaño. El verbo “to coach” designaba el acto de conducirlo.A mediados del siglo XIX, en la Universidad de Oxford se acuñó coloquialmente el término en referencia al instructor o entrenador que preparaba a los estudiantes para un examen académico o dentro del ámbito deportivo.

¿Cómo nace el coaching?

El concepto de coaching es inherente al ser humano y a su capacidad de instrospección, potenciada por la comunicación interpersonal. Ya Sócrates (s. V a.C.) mediante su dialéctica lograba con preguntas poderosas poner en jaque a quien se atrevía a conversar con él.El coaching tal y como lo conocemos hoy nació en el deporte, cuando Timothy Gallwey (nacido en California, 1938) escribe en 1974 el libro “El juego interior del tenis”, a raíz de su experiencia como entrenador del equipo de tenis de la Universidad de Harvard (Massachusetts). En él se resalta cómo nuestro “juego interior” puede revertir en beneficio de nuestro “juego exterior”, aumentando la concentración, entre otras cosas.Además de Gallwey, también se considera padrino del coaching a Sir John Whitmore (nacido en Reino Unido, 1937), quien sistematizó el coaching como disciplina aplicable al ámbito del trabajo y los negocios. Cabe reseñarse que Whitmore había sido piloto de carreras antes de introducirse en el mundo del coaching.

¿Coaching, mentoring o formación?

El mentoring en un proceso de tutoría en la que un mentor enseña y supervisa a alguien, “tomando parte” y dándole indicaciones sobre lo que debe o puede hacer. El “coaching puro” es diferente, ya que el “coach” puede apoyar y en ocasiones aportar su conocimiento, pero es la propia persona quien descubre y decide lo que quiere hacer. Por ello el aprendizaje es tan significativo y los resultados a veces tan sorprendentes. En cuanto a la formación, consiste en la transmisión programada de conocimiento.

Existe hoy en día un uso generalizado de la palabra coaching para procesos que son exclusivamente “entrenamiento” o “formación”, en ocasiones teniendo poco que ver con el coaching. Un indicador clave es el protagonismo: cuanto más recae sobre el “tutor”, menos tiene que ver la acción con el coaching; en el coaching puro, todo el protagonismo es para quien experimenta el proceso.

Aclarado esto, cabe reseñarse que en ocasiones el coaching en estado puro es significativo, pero lento para quien quiere adquirir aptitudes nuevas en un área específica cuyas técnicas son conocidas. En estas ocasiones, el cliente puede elegir acompañar el proceso de coaching recibiendo mentoring en aquellos aspectos en los que el coach pueda ayudarle.

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